Plan de acción para ver bien toda la vida
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad
grave que conlleva la pérdida progresiva de la visión. De hecho, en
pacientes mayores de cincuenta años es la primera causa de pérdida de
visión en occidente.
Hasta ahora, ni la cirugía ni la medicina convencional han conseguido
resultados convincentes, pero la nutriterapia (medicina natural a través
de la nutrición) ofrece vías muy esperanzadoras. Antes de contárselas,
es necesario entender qué es la degeneración macular asociada a la edad.
¿Qué es la DMAE?
La DMAE es una enfermedad de la retina, la membrana que se encuentra en
la parte interior del ojo y que contiene los receptores de la vista.
Esta enfermedad produce la sensación de ver borroso. Al principio es una
pequeña molestia; sin embargo, la visión difusa provocada por la DMAE
no tarda en interferir en las actividades diarias, como leer un cartel o
unas instrucciones, sobre todo a partir de los 65 años. Puede también
llegar a ser la causa de accidentes de tráfico, al no permitir
visualizar una señal, o de caídas, al no ver un escalón o un bordillo.
También puede llevar a cometer un error fatal, por ejemplo, al no ser
capaces de leer con claridad las indicaciones de un medicamento.
Y con la vista también se esfuman los grandes placeres de la vida: leer
un libro, trabajar en el huerto, disfrutar del espectáculo de la
naturaleza o visitar una exposición ya no proporcionan la misma
satisfacción porque ya no se pueden apreciar los detalles. Ya sólo se
puede ver el rostro de nuestros amigos o la sonrisa de un niño a través
de una nebulosa; ya no podemos realizar ninguna tarea que requiera
manipular pequeños objetos o realizar movimientos muy precisos, y nos
damos cuenta de que la esencia de la vida... ¡se nos escapa!
Para reducir los riesgos de la DMAE, hay que tratar de "alimentar" a
nuestros ojos: el efecto será preventivo y retrasará la aparición de la
enfermedad si se encuentra cerca de los cincuenta. A partir de los
sesenta y con una vista ya dañada, seguir un programa intensivo de
nutriterapia puede mejorar la visión.
Los nutrientes que aportemos a los ojos tienen como objetivo protegerlos
y reactivar la circulación sanguínea para restablecer una visión
funcional.
Los ojos: el órgano más agredido
Los ojos son uno de los órganos vitales que más sufren, sobre todo en la
actualidad, por el uso generalizado de pantallas luminosas (de
ordenador,
tablets o
smartphones) y la contaminación.
De hecho, los ojos son una máquina que concentra la luz gracias a un
ingenioso conjunto formado por la córnea, el iris, el cristalino, la
retina y la mácula. Esto nos permite identificar una increíble cantidad
de detalles en nuestro entorno próximo y lejano: se calcula que el 80%
de nuestras percepciones sensoriales proceden ¡de la vista!
Pero tenga en cuenta que esta enorme cantidad de luz golpea una
superficie de unos centímetros cuadrados que se encuentra en el interior
del ojo, la retina, y más en concreto, una zona minúscula llamada
"mácula", responsable de la visión central. La mácula nos permite ver
las formas, los colores y los detalles de manera clara y definida.
La retina y la mácula están recubiertas de células. Las células tienen
forma de conos y bastoncillos; los conos permiten ver en color y los
bastoncillos en blanco y negro.
Durante todo el día, las células son bombardeadas por partículas de luz
cargadas de energía, los fotones, y por todos los oxidantes producidos
en nuestro organismo debido al estrés, la contaminación o simplemente el
envejecimiento. Así terminan deteriorándose. Los conos y los
bastoncillos pueden morir y, por ello, la vista se vuelve borrosa.
Pero no tenemos por qué esperar de brazos cruzados a que la fatalidad se cierna sobre nosotros.
La degeneración macular se puede retrasar
La naturaleza produce sustancias vegetales y animales que nos pueden
ayudar a proteger los ojos. No estoy diciendo que garanticen una vista
de lince hasta más allá de los noventa, pero:
- si aún no tiene problemas de visión;
- si sobrepasa los 55 años, especialmente si es mujer;
- o si tiene principios de degeneración macular;
puede emprender hoy mismo algunas acciones que le servirán para prevenir bastantes molestias en un futuro.
Siete estrategias para proteger los ojos de forma natural
A pesar de lo que le diga el médico, existen formas de proteger los ojos:
- Deje de fumar. Todos los humos que entran en el
cuerpo, incluido el del tubo de escape de los vehículos a motor, traen
consigo miles de millones de radicales libres, moléculas agresivas
capaces de dañar o destruir las células. Las células de la retina y de
la mácula son especialmente sensibles a los radicales libres, puesto que
su fuerte exposición a la luz ya les fuerza a sufrir una presión
constante. Y no hablemos del humo del tabaco.
- Vigile la tensión. Los ojos se encuentran
recubiertos de vasos sanguíneos microscópicos, los capilares, que
irrigan las células de la vista. Si tiene la tensión demasiado alta (y
recuerde que no hay forma de saberlo si no se controla regularmente),
los capilares acaban por dañarse.
- Tenga cuidado con el azúcar en sangre. Un nivel
excesivo de glucosa en la sangre daña fuertemente los capilares. Por
eso, las personas diabéticas corren el riesgo de quedarse ciegas, o
hasta de sufrir una amputación cuando los vasos sanguíneos se han
destruido y los miembros ya no reciben irrigación.
- Tome mucha verdura. En especial berza, espinacas y
brócoli, pues las investigaciones médicas han demostrado que esta clase
de dieta mejora la vista, al ser rica en carotenoides, y en particular
luteína.
- Aumente sus aportes de omega-3. Una alimentación equilibrada en omega-3 mejora la vista. Consuma más pescado azul o tome suplementos de omega-3.
- Coma pequeños frutos negros (grosellas,
arándanos, moras...). Son ricos en antocianinas, pigmentos que actúan
como una "crema solar" para las células, protegiéndolas de los daños
provocados por la absorción de las radiaciones de alta frecuencia y en
especial los rayos ultravioleta.
- Coma yemas de huevo a diario. La yema de huevo es
la fuente alimentaria más importante de zeaxantina, un pigmento
antioxidante que protege la mácula de agresiones exteriores. Los
investigadores aconsejan comer dos huevos al día para proteger nuestros
ojos. Como digo siempre: ¡las yemas son buenas para la salud! (1) (2)
Los mayores de 55 años a los que les preocupa la evolución de su vista
pueden contemplar la ingesta adicional de suplementos alimenticios.
Dos escudos para unos ojos sanos
La luteína y la zeaxantina son compuestos llamados xantofilas (que
pertenecen al grupo de los carotenoides) que en la naturaleza sirven
para absorber el exceso de luz que puede llegar a dañar las plantas y,
en particular, los rayos azules solares de mayor potencia.
En el cuerpo humano, la luteína y la zeaxantina alimentarias se
concentran, sin que sepamos exactamente cómo, en la mácula del ojo.
Al parecer, poseen una fuerte función antioxidante que protege a las
células del ojo contra los efectos destructivos de los radicales libres
y, en concreto, contra la degeneración macular. Esto es lo que han
puesto de manifiesto las últimas investigaciones.
- Estudios publicados en las revistas científicas American Journal of Epidemiology, Ophthalmology y Archives of Ophthalmology
han determinado que un nivel mayor de luteína y zeaxantina en la dieta
alimentaria está asociado con una menor incidencia de la degeneración
macular.
- Según investigaciones publicadas en Nutrition & Metabolism,
la luteína y la zeaxantina aumentan la densidad óptica de los pigmentos
maculares en el ojo en la mayoría de los individuos. Se cree que estos
pigmentos maculares protegen contra la degeneración macular.
- Dos estudios publicados en la revista Investigative Ophthalmology and Visual Science
constataron que los ojos que tienen un nivel mayor de pigmentos
maculares son menos susceptibles de sufrir o desarrollar una
degeneración macular.
- En un artículo de investigación publicado en la revista Archives of Biochemistry and Biophysics,
los autores concluyeron que la luteína y la zeaxantina filtran la luz
de longitud de onda más corta y previenen o reducen la formación de los
radicales libres en el epitelio pigmentario de la retina y en la
coroides (la capa vascular del ojo). De igual forma, sugieren que una
combinación de xantófilas es más eficaz que una que actúe en solitario y
al mismo nivel de concentración.
Actúan también contra las cataratas
Además de proteger la retina, la luteína y la zeaxantina también podrían reducir el riesgo de cataratas.
Según estudios recientemente publicados en la revista
Archives of Ophthalmology,
una dieta rica en estos dos compuestos, así como en otros carotenoides,
está asociada con un riesgo menor de cataratas en mujeres.
Astaxantina: el secreto de una vista de lince
Proteger los ojos de los radicales libres sin embargo no es suficiente
para recuperar una vista aguda. Es necesario también reestablecer la
capacidad de adaptación del ojo.
Otro micronutriente, la astaxantina, puede tener este efecto. Ocho
estudios clínicos recientes demostraron que la astaxantina tenía un
efecto positivo sobre la vista. Este compuesto, que encontramos
principalmente en un pequeño crustáceo llamado "krill antártico" y en
una microalga de Suecia, reduce la inflamación del ojo, aumenta de
manera significativa su capacidad de adaptación para un mejor ajuste de
la vista, y suaviza la fatiga ocular provocada principalmente por el
trabajo delante de una pantalla de ordenador, aumentando la irrigación
sanguínea de los ojos.
Se trata de un nutriente que hoy en día tiene una fuerte demanda en
Estados Unidos y que es difícil de conseguir en Europa, aunque puede
encontrarse en algunos suplementos alimenticios. Y para acabar, no
descuide la alimentación; yo como habitualmente una buena tortilla de
huevos ecológicos con espinacas.