Inma Lorente. Evolución hacia la felicidad

Inma Lorente. Evolución hacia la felicidad

sábado, 31 de agosto de 2013

crepes sin gluten

Preparación


Crepes sin gluten dulce de lecheBatimos los huevos en un bol y alternativamente agregamos la harina previamente tamizada junto con la levadura en polvo y la sal, también los líquidos. Mezclamos hasta conseguir una mezcla líquida. Durante una hora lo dejamos reposar en el frigorífico.


Derretimos la mantequilla en una olla a parte y utilizamos una sartén antiadherente calentada previamente un minuto a fuego bajo. Vertemos un cucharón de masa en la sartén y cocinamos las crepes por ambos lados.

Ahora ya sólo nos queda enrrollar los crepes cuando estén tibios y espolvorearlos con azúcar glas.

Por cierto, los puedes rellenar como prefieras, dulces con mermelada o chocolate, o salados, eso sí, hazlo antes de enrrollarlos. Si quieres darles un toque, pasa los crepes bajo el grill durante un par de minutos.

Verás que están ¡¡deliciosos!!

VACUNA CONTRA LA GRIPE A Y NARCOLEPSIA

Confirmado: miles de casos de narcolepsia provocados por la vacuna contra la gripe A / H1N1

El British Medical Journal (BMJ), una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, ha publicado un estudio en el que demuestra el espectacular aumento de casos de narcolepsia provocado por la vacuna Pandemrix, muy utilizada para tratar la gripe H1N1 en 2009. El Pandemrix en un producto de la empresa farmaceútica GlaxoSmithKline (GSK). (1)

Las autoridades finlandesas y suecas ya habían informado del problema en agosto de 2010, al constatar que el riesgo de padecer narcolepsia se había multiplicado por 13 en los niños y jóvenes vacunados. (2)

La narcolepsia es un trastorno neurológico terrible. Las personas afectadas pueden caer dormidas a la mínima emoción, como por ejemplo una simple carcajada. ¿Puede imaginarse una vida así, en la que reír se convierta en algo peligroso? Por desgracia, éste no es el único síntoma de la narcolepsia. También puede provocar alucinaciones, parálisis, problemas de concentración, agitación, dificultades para conciliar el sueño con normalidad, terribles pesadillas e incluso catalepsia (ese trastorno repentino del sistema nervioso que provoca la pérdida momentánea de la movilidad y de la sensibilidad, paralizando por completo el cuerpo y haciendo que la persona se desplome literalmente mientras está realizando sus tareas cotidianas). Por eso, los afectados ya no pueden realizar ninguna actividad potencialmente peligrosa, ni siquiera conducir.

Hasta el momento no se conoce ningún remedio. Por lo general, a las víctimas se les administran medicamentos muy fuertes para controlar los síntomas. Se trata sobre todo de anfetaminas o medicamentos similares, como el Adderall. Todos estos medicamentos pueden provocar graves efectos secundarios, como taquicardia, diarrea, nerviosismo, fatiga, vómitos, ansiedad, palpitaciones, temblores y episodios maniáticos.

Negarlo primero… para acabar admitiéndolo después

Ante tal catástrofe sanitaria, en un primer momento se dijo que el aumento de la narcolepsia vivido en Finlandia y Suecia se debía probablemente a peculiaridades locales.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que es el organismo adscrito al Ministerio de Sanidad responsable de garantizar la seguridad de los medicamentos, entre otros asuntos, se hizo eco por primera vez de lo que estaba ocurriendo en esos países nórdicos el 18 de febrero de 2011. Y lo hizo para afirmar que “la información disponible es insuficiente para establecer una relación causal entre la narcolepsia y la vacunación con Pandemrix”, que fue la que se administró ampliamente en la campaña de vacunación 2009-2010.

Apenas dos meses después, la AEMPS lanzó una “actualización de la información” con un cambio radical de criterio. Haciéndose eco de los resultados preliminares de nuevos estudios y de casos espontáneos que empezaban a producirse en otros países europeos, reconoció “un incremento de riesgo de narcolepsia en niños y adolescentes vacunados con Pandemrix” y recomendó a los profesionales sanitarios “la evaluación beneficio/riesgo individual” antes de administrar la vacuna. (3)

En otros países se llevaron a cabo importantes estudios. Y de hecho, una investigación francesa coordinada por el Dr. Antoine Pariente, que formaba parte de una serie de estudios europeos que se hicieron públicos el 20 de septiembre de 2012, ya mencionaba que en las personas vacunadas se multiplicaba por cuatro el riesgo de desarrollar narcolepsia

La noticia ocupó alguna página de los periódicos en septiembre del año pasado, pero ahora es el British Medical Journal quien da la voz de alarma. Y el estudio en el que se basa, realizado con pacientes de Reino Unido, presenta un incremento aún mayor que en Finlandia o Suecia, al multiplicarse el riesgo por ¡¡14,4!! (4)

Según los investigadores, los casos de narcolepsia provocados por el Pandemrix deberían contarse por miles.

Un riguroso estudio

Los investigadores examinaron los informes sobre los niños que fueron diagnosticados con narcolepsia durante el período en el que les fue administrada la vacuna. Tuvieron acceso a las listas de los 23 centros especializados en narcolepsia según la British Sleep Society y la British Paediatric Neurology Association. Se fijaron normas estrictas para excluir del estudio a todos aquellos niños cuyo diagnóstico de narcolepsia no había sido determinado con claridad.

Se enviaron cuestionarios a los diferentes médicos implicados para asegurarse de que los niños habían recibido efectivamente la vacuna Pandemrix y para confirmar la fecha de administración. Toda esta información se comparó con los datos sobre la aparición de los casos de narcolepsia. La conclusión de estos investigadores fue rotunda:

“El estudio demuestra un aumento significativo del riesgo de narcolepsia en los niños que, en Inglaterra, recibieron la cepa de la vacuna pandémica Pandemrix con el adyuvante AS03 (escualeno). Nuestro estudio ha proporcionado un cociente de probabilidad de 14,4 (4,3 de 48,5) en el análisis primario. Estas cifras son compatibles con el riesgo relativo del 13 descubierto en Finlandia en un estudio epidemiológico analítico retrospectivo”.
Sus resultados indican que el Pandemrix provocó 14,4 veces más casos de narcolepsia que lo que habría cabido esperar.

Una de las razones por las que se podría explicar que el aumento de la narcolepsia no se notara en Inglaterra es el hecho de que la vacuna Pandemrix no se había administrado de manera generalizada entre los niños, mientras que en Finlandia, donde rápidamente se detectó la tragedia, sí se había hecho así. En Inglaterra, la cobertura de vacunación general fue del 27,3% (para los grupos de riesgo fue del 43,9% y del 26,3% para los niños que no se encontraban en situación de riesgo). Las personas infectadas con H1N1 se consideraban grupo de riesgo.

Miles de casos de narcolepsia

Lo que ahora mismo está claro es que el Pandemrix ha provocado miles de casos de narcolepsia en niños de todo el mundo en unos pocos años.

Hoy en día no hay manera de negar la realidad de esta catástrofe provocada por una vacuna que se impuso a la población de forma precipitada, tras una campaña alarmista sobre una enfermedad que de hecho resultó ser benigna.

Los investigadores han sido todavía más explícitos:

El aumento de riesgo de narcolepsia tras la vacunación con el coadyuvante AS03 de la vacuna pandémica A/H1N1 señala una asociación causal, similar a las conclusiones obtenidas en el caso de Finlandia.

Por tanto, ya no hay manera de escapar de la realidad: el coadyuvante AS03 del Pandemrix provoca la narcolepsia. Ahora la cuestión es saber qué otras enfermedades autoinmunes pueden llegar a aparecer en los próximos años como consecuencia de esta vacuna.

Escualeno: el coadyuvante que destruye vidas

Los investigadores han aclarado asimismo que lo que ha provocado la narcolepsia ha sido el coadyuvante AS04 utilizado en el Pandemrix. En los fármacos, los coadyuvantes son las sustancias que se añaden para ayudar a que despliegue su acción el componente principal. Numerosas voces se han querido sumar a la prevención de los riesgos que conlleva que el ingrediente activo del AS04 sea el escualeno.

Pero aunque se prohibiera el escualeno, el problema de los coadyuvantes peligrosos seguiría ahí. Los investigadores han demostrado que el aluminio, otro coadyuvante utilizado en las vacunas, es responsable de un amplio abanico de efectos no deseados, como el lupus eritematoso, la miofascitis macrofágica, la artrosis reumatoide, el síndrome antifosfolípidos, así como otros trastornos muy debilitantes.

Existe una nueva generación de coadyuvantes transgénicos realizada con bacterias que fabrican partículas de tipo antígeno (es decir, que introducidas en el organismo dan lugar a reacciones de defensa, tales como la formación de anticuerpos). Éstas desempeñan el papel de antígenos y de coadyuvantes y conllevan riesgos parecidos al del escualeno. Todos son lípidos. Desde hace décadas, se sabe que la inyección de un lípido es susceptible de provocar enfermedades autoinmunes. Durante los primeros años de experimentación con esta clase de coadyuvantes, se determinó que eran demasiado peligrosos como para utilizarse en las vacunas. De hecho, se utilizan en experimentos con animales para provocarles trastornos autoinmunes con el fin de permitir la puesta en marcha de tratamientos contra las enfermedades humanas que replican.

¿Cómo es posible fingir que semejantes coadyuvantes no son peligrosos?

La realidad es que la tragedia de la que hablamos aquí se podía haber evitado por completo. Los riesgos de la inyección de escualeno se conocen ya desde hace décadas. No hay ninguna excusa para utilizarlo en las vacunas.

El precio que hay que pagar

Los niños afectados están condenados a una vida de invalidez como consecuencia de la narcolepsia, pero también de los medicamentos que se les recetarán para tratarla. Cuando además nos enteramos de que la enfermedad contra la que se suponía que se les estaba protegiendo ha resultado ser benigna, nos damos cuenta de que esta tragedia es totalmente imperdonable.

Asimismo, está igual de claro que a estos niños les espera una vida de sufrimiento, y todo por una única y sencilla razón: la codicia. Porque las personas que sufren de narcolepsia como consecuencia del Pandemrix pagan, en realidad, un precio muy alto por la codicia de GSK, de las agencias gubernamentales y de los médicos.

COMO COMPRAR VERDURAS

Verduras frescas, congeladas o de bote ?Comer verduras es bueno para la salud por muchas razones, y sobre todo, debido a los antioxidantes, que son unas sustancias que producen para protegerse de las moléculas agresivas del entorno, los radicales libres. Al comer verduras nos estamos beneficiando del efecto protector de los antioxidantes contra los radicales libres producidos por nuestro propio cuerpo o procedentes del entorno (contaminación, humo de cigarrillos, toxinas de los alimentos…).

Un exceso de radicales libres en el cuerpo o una falta de antioxidantes naturales favorece la destrucción celular y, por tanto, el envejecimiento y la aparición de enfermedades. Los radicales libres pueden producir la muerte de las células del cerebro, las neuronas, provocando enfermedades neurodegenerativas (enfermedades ligadas a la destrucción de las células nerviosas) como por ejemplo el Parkinson, que provoca temblores, ya que el cerebro no es capaz de controlar bien las extremidades.

Cuanto más mayores nos hacemos, más intensa se vuelve la acción de los radicales libres, haciendo aún más necesario el consumo de antioxidantes en nuestra alimentación.

En cualquier caso, la cuestión es saber de qué forma se deben consumir las verduras para obtener un aporte mayor de antioxidantes.

Como podrá imaginar, contienen su nivel máximo de antioxidantes en el momento en el que están maduras y se recolectan. Pero muy pocos tenemos la oportunidad de alimentarnos directamente de un huerto en todas las estaciones del año. Y de todas maneras, muchas verduras no pueden tomarse crudas (berenjenas, judías verdes, coles de Bruselas…). Por ello también es importante tener en cuenta el efecto de la cocción sobre los antioxidantes.

Le presento una información útil procedente de un gran estudio publicado en 2009 en la revista “Food Research Internacional”, en el que tres investigadoras españolas de la Universidad de Murcia examinaron 24 verduras de consumo habitual según los procesos que seguían en la vida real del consumidor: frescas y conservadas en la nevera a 4ºC; congeladas a -20ºC, y, por último, guardadas en botes de conserva durante un periodo de 18 meses.

Las verduras objeto del estudio son las que se suelen encontrar en el supermercado, como alcachofas, espárragos, alubias, remolacha, brócoli, coles de Bruselas, zanahorias, coliflor, apio, pepinos, berenjenas, escarola, ajo, judías verdes, puerro, lechuga, maíz, cebollas, guisantes, rábano, espinacas, acelgas, calabacín y pimiento (sin precisar el color). Se echa de menos en el estudio a un gran ausente: el tomate.

Nota para eruditos: aunque en Botánica las verduras y las hortalizas son dos grupos distintos, en Alimentación todo se considera verduras, por lo que así aparecen nombradas en el estudio.

Frescas, la mejor opción

Cuando están frescas, todas las verduras tienen muy buenos antioxidantes. No obstante, se pueden distinguir tres grupos:

En primer lugar, las que tienen un gran poder de inhibición de los radicales libres, superior al 75%. Son la remolacha, las espinacas, las acelgas, las alubias y las alcachofas, o dicho de otra manera, las de color oscuro, que lo son debido a las partículas de color que contienen, que por lo general son antioxidantes.
A continuación se encuentra el grueso del grupo, con un poder de inhibición de los radicales libres comprendido entre el 50 y el 75%. Se trata del ajo, la escarola, las coles de Bruselas, los guisantes, el maíz, el brócoli, el calabacín, la berenjena, las zanahorias, las cebollas, los espárragos, la lechuga, el apio, los pepinos, las judías verdes y el rábano.

Por último, el tercer grupo tiene un poder antioxidante más débil, comprendido entre el 25 y el 50%. Se trata de la coliflor, el puerro y el pimiento.

Pero el fin de este estudio consistía en comparar lo que ocurre una vez que las hemos comprado y las guardamos en casa.

A algunas verduras no les afecta el modo de conservación

El primer descubrimiento, asombroso, es que a algunas verduras no les afecta la forma de conservación.

Por eso, aunque las guarde en la nevera, o congeladas o las consuma en conserva, siempre van a tener el mismo poder antioxidante. Se trata de las alcachofas, los pepinos, la escarola, las berenjenas, las cebollas, los calabacines, el rábano, los pimientos y, curiosamente, la lechuga, la cual todavía no he visto ni en bote de conserva ni congelada.

¿Qué ocurre en la nevera?

Esta forma de conservación es eficaz, pero únicamente para un día, ya que las verduras sólo pierden de esta manera entre un 0,3 y un 0,8% de su capacidad antioxidante, a excepción -y es un dato importante- de los pepinos y los calabacines, que pierden entre el 24 y el 34% de su capacidad antioxidante desde el primer día.

Después de 7 días en la nevera, algunas verduras como el brócoli, las coles de Bruselas y los puerros han perdido entre el 30 y el 40% de su acción antioxidante.

Las verduras congeladas

Tras estar congelado únicamente un día, el brócoli pierde el 15,1% de sus propiedades antioxidantes, las acelgas el 20%, las judías verdes el 23% y los guisantes el 26%.

Después de 8 meses congelados, los espárragos han perdido el 40% de su actividad antioxidante, el brócoli el 48%, las coles de Bruselas el 31%, las espinacas el 21% y el ajo el 19%.

Queda demostrado entonces que congelar no resulta tan bueno para salvaguardar las propiedades nutritivas de las verduras como se pensaba desde hace tiempo. Y que incluso estando en el congelador es importante no tardar en consumirlas.

Las conservas

Aunque los fabricantes añadan a menudo antioxidantes como la vitamina C (ácido ascórbico) y el ácido cítrico para mejorar su conservación, algunas verduras, como el apio, pierden hasta el 100% de su capacidad antioxidante cuando se guardan en conserva. La remolacha pierde el 64%, los guisantes el 46%, las espinacas el 32%, las acelgas y las alubias el 29%, los espárragos el 25% y las judías verdes el 13%. El ajo pierde el 60%.

Por consiguiente, en conserva es la peor forma de consumir verduras (al menos en cuanto a lo que se refiere a sus propiedades antioxidantes). Y da lo mismo que estén en conserva 1 día que 18 meses, porque todo el poder antioxidante que tenían que perder lo pierden desde el primer momento… ¡así que la única “ventaja” de esta forma de consumirlas es que pasar mucho o poco tiempo en conserva no cambia prácticamente nada!

lunes, 26 de agosto de 2013

Ensalada de verano con soja

Ensalada de verano con soja

Ingredientes:
- Brotes de soja.
- Tomates Cherry
- Lechugas variadas: batavia, hoja de roble, escarola....
- queso fresco .
- Piña en su jugo.
- latilla de atun.
- vinagre balsámico

 

viernes, 23 de agosto de 2013

Flan de avena

Ingredientes para 5 personas


  • 1 litro de leche de avena
  • 1 cucharada de moca de estevia en polvo
  • 3 cucharadas de almidón de maíze (también conocido como fécula de maíz)


Preparación


Colocar la leche vegetal fría o a temperatura ambiente en una olla a fuego lento. Mientras se remueve agregar el almidón de maíz. Añadir también el azúcar y continuar revolviendo.

Calentar todo a fuego lento y cuando comience a espesar, continuar revolviendo durante 5 minutos más.

Retirar de fuego y colocar en moldes.

Dejar enfriar en la heladera para que el flan de avena cuaje bien.

Desmoldar en platitos y decorar al gusto.

También puedes añadirle, chocolate negro, zumos, o café....

sustituir los quesos

Ya existen quesos veganos de distintos tipos (aquí hablamos del quefu curado y semicurado) pero no todos están logrados de sabor, son caros y difíciles de encontrar. Así que es útil contar con alternativas caseras:


  • Para gratinar pasta o pizza o berenjenas rellenas: se puede mezclar nata con unos 75 gr de almendras o nueces de macadamia y unas cucharadas de pan rallado. Hay quien usa solo frutos secos molidos y/o el pan rallado. Algunas levaduras de cerveza tienen un olor y sabor muy semejante a varios tipos de queso, se pueden añadir a los platos junto con anacardos crudos molidos.
  • En las pizzas, el tofu en lonchas sirve como otro queso blando
  • Como queso fresco podemos usar tofu blanco
  • Como queso de untar, tipo Philadelphia, mezclamos tofu blanco con un par de cucharadas de zumo de limón, sal y la hierba aromática al gusto (orégano, albahaca, …)
  • Para sustituir el queso parmesano: Aquí nos explican la receta de parmesano vegano: se tuesta en una sartén sin aceite media taza de almendras blancas crudas dejadas en remojo toda la noche. Tienen que quedan doraditas. Se dejan enfriar y se baten con 2 cucharaditas de levadura en polvo y  2 de sal hasta que quede como parmesano. Se guarda en un frasco hermético

NATA PARA LOS ALERGICOS A LA LACTOSA

¿Cómo sustituyo la NATA?



Desde hace un tiempo se comercializa en tiendas especializadas natas vegetales de soja y avena, normalmente, y también nata para montar. Pero son bastante más caras que las convencionales y no muy accesibles. Podemos sustiturlas por lo siguiente

  • Como nata para montar, dicen los expertos que la la única nata de origen vegetal que monta en chantilly es la de coco. Simplemente hay que tenerla muy fría, y montarla en un bol de metal igualmente frío con unas varillas eléctricas. Queda con una textura perfecta y además es apta para celíacos
  • Como nata para postres: Se puede mezclar para los bizcochos, un poco de leche de soja con alguna mermerlada o sirope (chocolate, vainilla, caramelo, fresa…) y batirlo.
  • Como nata de cocina: 2 recetas a elegir

  1. Cocer a fuego medio durante 1 hora medio litro de leche de soja junto con 1 cucharada de margarina vegetal y sal o azúcar hasta que espese
  2. Batir 100 gr de tofu fresco con 2 cucharadas de aceite de oliva suave y 2-3 cucharadas de agua (o el mismo suero del tofu). Y si queremos nata agria, añadimos zumo de limón a lo anterior